EL PROBLEMA DE LOS VIAJES ILEGALES
¿Qué es realmente una yola? No es más que una pequeña embarcación, a menudo usada por pescadores, de simple construcción y que consiste de un casco alargado y provisto de tablas las cuáles realizan la función de asientos para la tripulación. Tienen un bajo coste de construcción debido a que a menudo son construidas por los propios usuarios haciendo uso de madera barata y de mala calidad y en algunos casos usando fibra de vidrio.
Hoy en día y desde hace mucho tiempo atrás estas pequeñas embarcaciones son utilizadas para los famosos viajes ilegales ó mejor conocidos como “Viajes en Yola”. Esta actividad suele dejar un saldo lamentable en perdidas humanas, ya que, debido a que no son naves diseñadas para soportar los rigores de alta mar, suelen sozobrar al ser embestidas por el oleaje, o, al no disponer de sistemas de navegación, además de correr los riesgos de quedar a la deriva en el altamar.
Es inminente el peligro que representa esta situación para los viajeros ilegales, los cuales asumen tantos riesgos por la promesa de tener una mejor situación económica en un país al que realmente no pertenecen. En la mayoría de los casos los viajeros no disponen de chalecos salvavidas u otros medios que les permitan mantenerse a flote en caso de naufragios, ni mucho menos de un adecuado equipo de radio ó algún tipo de equipamiento básico de supervivencia, lo cual disminuye las pocas probabilidades de sobrevivir a la travesía.
Son muchos los dominicanos que se han perdido, muchas las familias que han sido afectadas por las tragedias ocurridas en esos viajes ilegales en los cuales las únicas personas que salen ganando son los organizadores de dichos tipos de viajes ilegales.
Las Yolas por lo general son embarcaciones escasamente equipadas y en la mayoría de los casos están sobrecargadas, donde los viajeros ilegales suelen pasar todo tipo vicisitudes y horrores durante la travesía, a menudo como el preludio ante una inminente muerte horrible en boca de los tiburones ó ahogados al recibir el embate de alguna ola de gran tamaño, las cuáles son muy frecuentes en lugares como El Canal De La Mona, zona de transito frecuente de este tipo de embarcaciones ilegales.
Aun así son muchos los dominicanos que se embarcan en yolas, los cuáles son atraídos por las falsas promesas de una mejora en sus condiciones económicas, y por los argumentos de los organizadores de que dichos viajes ofrecen margen de seguridad alguno.
Existen diferentes situaciones y motivos por los cuáles los fracasos de estos tipos de viajes son tan frecuentes:
Existen diferentes situaciones y motivos por los cuáles los fracasos de estos tipos de viajes son tan frecuentes:
Las yolas son pequeñas embarcaciones que no implementan ningún tipo de seguridad básica necesaria para estos fines. Estas naves no cuentan con compartimientos herméticos que les permitan a los pasajeros mantenerse a flote aunque se produzca una entrada de agua en alguna sección, no cuentan con doble casco y en muchas ocasiones el casco no está lo suficientemente reforzado como para aguantar el embate de los fuertes oleajes producidos en el altamar.
En casi ningún viaje llevan equipo de comunicación alguno que les permita pedir auxilio en caso de emergencia ó hundimiento, debido a que la prioridad es usar el máximo espacio posible a bordo para alojar el mayor número posible de viajeros ilegales. Debido a esto, muchos organizadores llegan al extremo de prescindir de comida y aprovisionamiento con tal de ganar espacio.
Por lo general estas embarcaciones suelen ser expuestas al sobrepeso, donde a menudo la borda de la yola queda a poco menos de un metro de distancia de la superficie del agua, lo que provoca que la embarcación quede expuesta a merced de los elementos y bajo los extremadamente peligrosos riesgos de que cualquier ola de gran tamaño cause el hundimiento repentino de la improvisada nave.
Otro de los riesgos constantes que enfrentan estos viajeros es el de quedar a la deriva en altamar expuestos a las quemaduras de los implacables rayos del sol. Al no disponer de sistemas de orientación y navegación, se ven expuestos a los riesgos de perder el rumbo, quedarse sin combustible en medio del mar y quedar a la deriva, situación en que muchas veces el rescate es difícil ya que el área de búsqueda es enorme y a menudo transcurren días antes que se de la voz de alarma.
No abandones la patria que te vio nacer por ir en pos de falsas promesas de una mejor vida en una nación a la cual no perteneces ni eres parte. Es algo ilógico, solamente detente unos segundos a pensarlo, puede ser que en tu país no te encuentres en la mejor de las situaciones económicas pero eso tiene solución porque al menos no te estas exponiendo en medio del mar a convertirte en alimento para tiburones, al menos no estarás pagando tu viaje a una muerte cruel y desgarrante.
En tu nación eres legal y reconocido como parte de ella y si estas pasando por alguna crisis económica ¿Qué te hace pensar que en un país ajeno y siendo ilegal vas a salir adelante? Aún para aquellos que se casan con extranjeros por negocios y se van de forma legal es muy difícil la vida fuera de su patria. Esto significa que talvez escapes de morir en el mar ó ser despedazado por animales marinos, pero no escaparás de las persecuciones en contra de los indocumentados, no escaparás de la desdicha de tener que trabajar por un ínfimo sueldo solo porque eres inmigrante sin documentos legales.
Los viajes en yola son viajes a la muerte y si sobrevives a esa muerte, entonces te espera un país en el cual sufrirás de persecuciones a todas las horas, serás pagado/a muy mal y para completar tu desgracia lejos de la tierra que te vio nacer, reír y llorar y de esa gente maravillosa que somos tus hermanos los dominicanos.
Los viajes en yola son viajes a la muerte y si sobrevives a esa muerte, entonces te espera un país en el cual sufrirás de persecuciones a todas las horas, serás pagado/a muy mal y para completar tu desgracia lejos de la tierra que te vio nacer, reír y llorar y de esa gente maravillosa que somos tus hermanos los dominicanos.
AUTOR: ANDERSON JAQUEZ MONTERO






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